Soles en los prados altos

En estos días brillan en los prados altos y pastizales del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido unas bellas flores amarillas que parecen soles. La carlina (Carlina acanthifolia) es un cardo mágico, lo que los vascos llaman “eguzki lore”, es decir, “la flor solar” dado el aspecto que tiene con sus brácteas doradas, unos “pelillos” en los que –según cuenta la leyenda- se entretenían las brujas para contarlos antes de rebasar dicho acceso, con lo cual se les terminaba haciendo de día y debían huir espantadas. A través de este cardo silvestre algunos pueblos han invocado al luminoso astro que marca las horas diurnas para hombres y mujeres, es decir, la luz de la que depende la vida.

En muchos pueblos del Pirineo se colocan las flores secas de la carlina en las puertas de entrada a casas, cuadras, bordas, pajares o “yerberos” creyendo que así se puede evitar que entren brujas, espíritus, seres malignos, tempestades, rayos e incluso enfermedades.

Texto y foto: Eduardo Viñuales Cobos.

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