Poesía arborescente de color

Hace más de un siglo, antes de que Ordesa fuera un Parque Nacional, el viajero Lucien Briet aludía a la presencia de «hayas solemnes con bojes elegantes». A grandes árboles, esos «gigantes vegetales cuya edad no ha influido en su robusted y que evocan el recuerdo de muchos siglos pasados». Es ahora, en el otoño, el mejor momento de seguir sus pasos pioneros, de penetrar en el alma de las plantas, de dejarnos embriagar y seducir por el bosque pirenaico… por la poesía de la vida arborescente.

Texto y foto: Eduardo Viñuales Cobos. Haya en el camino de Soaso.
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