Añisclo y un febrero caluroso

Impresiona siempre ver el gran agujero del Cañón de Añisclo, en este
caso visto desde el mirador de Buerba -en el valle de Vió-. El río
Bellós queda hundido bajo las verticales paredes geológicas de los picos
de Mondoto y Sestrales. Y, al fondo, se ven parte de las Tres Sorores:
montañas con nieve escasa, venteada y derretetida en uno de los meses
febrero que está a punto de pasar a los anales de la historia climática
como uno de los más cálidos registrados.

Texto y foto: Eduardo Viñuales Cobos.

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