Begoña García científica titular del IPE-CSIC: “Ordesa ofrece 365 visiones distintas al año”

Mª Begoña García González, científica titular del IPE-CSIC

Doctora en Ciencias y científica titular del IPE-CSIC en el Instituto Pirenaico de Ecología desde 2002. Ha trabajado anteriormente como investigadora o docente en las Universidades de Navarra, Upsala, Estocolmo y Sevilla, en Landcare Reseach de Nueva Zelanda, y en la Estación Biológica de Doñana (CSIC). Se ha especializado en la dinámica a largo plazo de especies de flora (principalmente amenazadas pero tambien en límite de distribución e indicadoras de cambio climático) y hábitats (principalmente de interés comunitario), así como en interacciones entre plantas y animales. Actualmente coordina la red de ciencia ciudadana en Aragón ‘Adopta una planta’, que engloba más de 150 voluntarios y 50 Agentes de Protección de la Naturaleza.

– La primera vez que fue a Ordesa fue…

– Quizás hacia los 14 años en los campamentos de verano en Pineta, donde repetía porque disfrutaba como loca del acercamiento a la naturaleza, la nieve y las rocas de la alta montaña…

– ¿Desde cuándo realiza estudios en el Parque?

– Desde mi tesis doctoral, iniciada en 1988. Recuerdo muchos días censando plantas y bichos en los cortados del Cañón de Añisclo, cuando apena pasaban coches por allí. Y en las pedrizas de Sierra Custodia, cuando Pelayo, el pastor que ya se nos fue, venía con su perrillo a charlar un rato mientras yo medía plantas de Borderea porque apenas tenía oportunidad de hablar durante sus largos veranos bajo el sol en los pastos alpinos. ¡Cómo ha cambiado el uso del parque desde entonces!

– ¿Cuál o cuáles han sido sus principales estudios en relación al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido?

– Plantas amenazadas. El parque alberga una privilegiada diversidad, muchos endemismos y plantas catalogadas que encuentran allí un estupendo refugio. Monitorizo sus tendencias para ver si son estables, su vulnerabilidad, y últimamente también miramos la red de bichillos a los que estas plantas tan cobijo y alimento. Es impresionante descubrir las redes ecológicas tan diversas y complejas que existen alrededor de una sola planta, y que son “invisibles” hasta que uno no se fija en ellas. Apenas sabemos cómo funciona la biodiversidad del parque, todos los habitantes interaccionan como en cualquier vecindario pero los solemos estudiar de forma aislada.

– ¿Por qué la importancia de estas líneas de investigación? ¿Cuáles han sido sus principales conclusiones?

– El conocimiento es el primer paso para una correcta gestión. Gracias al trabajo que realizamos entre investigadores, Agentes de Protección de la Naturaleza y voluntarios sabemos ahora que la diversidad del parque es bastante estable, y que ninguna de las especies más amenazadas sufre riesgo de desaparecer, al menos en el corto plazo. El Parque es una garantía para la biodiversidad incluso aunque su piel (los habitats) estén cambiando lentamente por el abandono de las prácticas tradicionales.

– Algún pequeño tesoro del Parque que sea desconocido….

-¡Muchos! Hay plantas y artrópodos que apenas sobrepasan los límites del Parque. Pero lo más interesante del parque es que permite la convivencia de todo tipo de especies: mediterráneas, ártico-alpinas, boreales, y también algunas joyas anteriores a las glaciaciones, de cuando el clima era semitropical, y que han podido perdurar en los estables cañones del Parque. Creo que quedan muchísimos más tesoros por descubrir de los que conocemos hoy en día.

– ¿Cuál es su estación favorita para recorrer el Parque?

– Excepto el invierno porque soy muy friolera, cualquiera. El parque ofrece 365 visiones distintas al año, incluso dentro de un mismo día puedes contemplarlo de formas distintas si le da por llover, evaporar rápidamente, salir el sol o permitir que el viento meza sus árboles…

– Un rincón o recorrido que no haya que perderse

– Es muy difícil destacar solo uno. Como digo, la grandeza del parque es que ofrece muchos rincones en muy poco espacio. Quizás porque cada vez disfruto más el silencio me vale cualquier ruta por la que va poca gente, donde te sientes pequeño ante la inmensidad del paisaje y descubres cómo la vida se abre paso de forma tozuda en las grietas de las rocas.

 

Comparte


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies